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Bananos para el mundo

BANANOS PARA EL MUNDO ¿Y EL DAñO PARA COSTA RICA?

Los impactos sociales y ambientales de la producción bananera en Costa Rica. Elaborado por el Comité Coordinador de Foro Emaús, San José, julio 1997

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1. ¿EXISTE REALMENTE UNA PROBLEMATICA BANANERA?

2. LOS IMPACTOS SOCIALES DE LA PRODUCCION BANANERA

  • Efectos de las condiciones laborales en la plantación bananera
    (Coordinadora de Sindicatos Bananeros)
  • La persecución sindical en las plantaciones (Coordinadora de Sindicatos Bananeros)
  • La situación campesina en la periferia bananera (Fundación Guilombé)
  • Las poblaciones indígenas frente al problema bananero.
    (Pastoral Social de la Diócesis de Limón)
  • Los principales problemas de la mujer en las plantaciones bananeras (ASEPROLA)

3. LOS IMPACTOS AMBIENTALES

  • Los bosques desaparecidos
  • Paisaje envenenado : El uso de plaguicidas
  • Desechos sólidos
  • Ríos y fuentes de agua
  • Suelos afectados
  • Cambio del clima

4. PRODUCCION Y COMERCIO

5. NO ES NI ECO NI O.K.

6. ¿Y EL GOBIERNO DE COSTA RICA?

7. EL FORO EMAUS Y SUS PROPUESTAS

8. REFERENCIAS

9. BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA


 1. ¿EXISTE REALMENTE UNA PROBLEMATICA BANANERA?

 Costa Rica es bien conocida por su hermosa naturaleza, los parques nacionales, las playas, la abolición del ejército, la paz, la democracia, el turismo y su discurso sobre el desarrollo sostenible. Sin embargo, esas imágenes no siempre coinciden con la realidad. Mediante este documento, que es una actualización de una investigación de Foro Emaús realizada en 1993, queremos informar y denunciar que la producción de banano necesita cambios enérgicos hacia una producción socialmente más justa y ecológicamente más sana. Desde su fundación en 1992, el Foro Emaús (o mejor aún ,las organizaciones integrantes) denuncia los problemas y hacen propuestas por medio de marchas, campos pagados, cartas a los responsables, documentos, estudios, críticas y acciones de intervención, todo con el apoyo de la solidaridad nacional e internacional. Muy abiertamente, el Foro Emaús comunica cuáles son sus experiencias concretas sobre la situación bananera. No todo puede comprobarse científicamente debido a la falta de dinero para investigar y al largo plazo en que se manifiestan los datos. Simultáneamente, hay injusticias en el Área del trabajo que son muy obvias. Nosotros hablamos sobre todos de los datos.

Costa Rica es una República de tradición bananera. Desde finales del siglo pasado se estableció en su territorio la plantación del primer oligopolio transnacional de la actividad, la famosa United Fruit Company. A partir de 1985, las comercializadoras multinacionales presionaron al Gobierno de Costa Rica para establecer un Plan de Fomento Bananero, que les otorgó grandes beneficios fiscales y tributarios, una política cambiaria favorable, autorización para el uso de nuevas tierras agrícolas, desregulación de la normativa ambiental y laboral, y otros compromisos tácitos que les garantizaron una impunidad de facto para eliminar las organizaciones sindicales en la plantación bananera.

La calidad de vida, la riqueza biológica y cultural, así como también los derechos laborales, son afectados hoy no solo por el anterior crecimiento incontrolado de la producción bananera sino también por la producción "normal". Se destruyen los ecosistemas, se violan los derechos de los trabajadores y de las minorías indígenas (costarricenses y panameñas), y de los trabajadores migratorios indocumentados, tanto mujeres como hombres.

Para luchar por una producción bananera socialmente más justa y económicamente más sostenible, organizaciones populares, sindicales, campesinas y ambientalistas, religiosas y grupos representantes de los pueblos indígenas y negros, se reunieron en 1992 para conformar el Foro Emaús. Tomando en cuenta anteriores investigaciones, documentos y discusiones, el Foro Emaús elaboró el análisis que aquí se presenta. Esperamos que este documento sea útil para establecer elementos importantes de trabajo que permitan una discusión amplia, con otras organizaciones o entidades interesadas, para lograr la transformación hacia una producción de banano ecológicamente sustentable y socialmente justa, asegurando que sea posible una producción de banano en la Costa Rica de futuro, pues esa producción, con las actuales características, amenaza destruir, por sus impactos negativos, nuestro futuro, nuestro medio ambiente y nuestra paz social.

San José, Costa Rica, julio 1997

Comité Coordinador de Foro Emaús

Asociación Servicios de Promoción Laboral: Alvaro Rojas

Coordinadora de Sindicatos Bananeros: Gilbert Bermúdez

Fundación Guilombé: Gerardo Alvaro

Pastoral Social de la Diócesis de Limón: Gerardo Vargas

Unión de Empleados de la Caja y Seguridad Social: Mario Mendoza

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2. LOS IMPACTOS SOCIALES DE LA PRODUCCION BANANERA

En la Región Caribe son escasas las posibilidades de encontrar empleo. Por tal causa, no hay otras opciones para sobrevivir que aceptar cualquier trabajo. Pero eso tiene sus impactos. Debido a su fuerza económica, las empresas ejercen una gran presión económica, social y mental sobre los trabajadores bananeros, tanto mujeres como hombres, porque las compañías explotan su fuerza y empeoran las condiciones laborales y sociales. Ante la existencia de estructuras laborales esclavizantes, resulta angustiante la inestabilidad laboral que sufre gran parte de la población; ello obliga a muchas familias a emigrar constantemente de un lugar a otro para buscar empleo, con la consecuente imposibilidad de superarse en las comunidades donde residen por un tiempo. Eso motiva que las comunidades dentro de las explotaciones bananeras tengan la solidaridad necesaria para luchar por su mejoramiento. Aún más: crece la inestabilidad personal y, en general, crecen el alcoholismo, el abuso sexual, la drogadicción, la prostitución, la desintegración familiar, la violencia contra la mujer, las crímenes, la vagancia y la tendencia a la emigración. En este ambiente tan difícil, se elevan las tasas de deserción escolar y, debido al analfabetismo, los niños frecuentemente no tienen otro futuro que trabajar también en las bananeras.

  • La niñez en el mundo bananero

Los niños y niñas no son adultos, pero en las bananeras sufren como los adultos las mismas condiciones de la contaminación del medio ambiente. Las condiciones sociales duras dejan sus huellas en las vidas de esos seres humanos de quienes se dice que son "el futuro de Costa Rica". La ausencia de los padres por el trabajo, el alcoholismo, la falta de lugares recreativos, la delincuencia juvenil, el maltrato físico y sexual y otros impactos igualmente dañinos, influyen a los niños y niñas en el aprendizaje de su futura vida como adultos.

Se ha convertido casi en una costumbre ver adolescentes trabajando en las bananeras en vez de acudir al colegio. Aún peor: si se pregunta en talleres como los que realiza, por ejemplo, la organización "Defensa de los Niños Internacional" (DNI)1, a niños que tienen alrededor de 6 a 10 años, si conocen niños que trabajan todos todas y todos pueden nombrar algunos. Por supuesto, trabajar no significa solamente prestar servicios en la bananera, sino también en la casa, pues las madres tienen que trabajar en las empacadoras todo el día, muchas veces hasta muy tarde. ¿Y quién va a limpiar, cuidar a sus hermanos, hacer las compras, si no los mismos niños? Esa forma de explotación de los niños ayuda a las empresas bananeras explotar a los adultos. Y los niños cuentan orgullosamente en los talleres cuántas tareas cumplen en la casa.

También se indica que conocen a niños y niñas que han dejado la escuela para ir a trabajar en la bananera, y que la principal labor que realizan es la recolección de los desechos de la fruta para su reciclaje, por supuesto, reciben un salario inferior al que recibiría un adulto por la misma actividad.

En la provincia de Limón el porcentaje de deserción en la educación primaria era en 1996 de 7,5% (en Heredia 2,9%) y en la secundaria 20,6% (en Heredia 12%).2 Además, el acceso a la educación secundaria está restringido por la lejanía de los colegios respecto a las comunidades bananeras. En los talleres y escuelas se nota que el nivel académico de los niños y niñas que viven en las bananeras es más bajo que en la ciudad. Eso sucede por las razones sociales mencionadas y también por razones de salud que retardan el desarrollo mental (que incluye las habilidades de dibujar, recortar algo y escribir). Entre otros problemas, los médicos reportan sobre desnutrición y enfermedades relacionadas con la producción bananera (el uso de los plaguicidas y el polvo que levantan los trailers que constantemente transitan en medio de las fincas), como infecciones de oídos, garganta y vías respiratorios, diarreas por la contaminación del agua, tuberculosis, infecciones y cuadros de alergias en piel y ojos. Además, los médicos constan que, debido a las condiciones de vida, muchos niños y niñas tienen un retardo en peso y tamaño.3

Desde muy pequeño, los niños y niñas conocen los diferentes tipos de trabajo en una bananera. El deseo de ganar dinero lo más pronto posible (no solamente por la necesidad familiar, sino también para aumentar su autoestima) es una fuerza que hace que los niños y niñas y adolescentes no conozcan otra cosa que buscar trabajo en la producción de banano. Para las empresas, eso es una maravilla.

  • Los efectos de las condiciones laborales en la plantación bananera

Actualmente, las condiciones en que los obreros bananeros desarrollan su actividad están determinadas por los procesos de integración económica centroamericana, en el marco de globalización de la economía y la aplicación de las políticas neoliberales, unido a las condiciones de inestabilidad política y social de nuestros países.

  • El contrato de trabajo

El 70% de los trabajadores carece de estabilidad laboral. Son contratados por un período inferior a los 90 días y deambulan de una finca a otra, en sucesivas contrataciones. Como la legislación laboral costarricense prevé un período de prueba de tres meses, estos trabajadores no llegan a adquirir derecho a vacaciones, aguinaldo, seguridad social y las otras disposiciones derivadas del contrato de trabajo tradicional. La tendencia de la política laboral, aplicada en Costa Rica, conduce a desregular las normas de la ley del trabajo, mediante la subcontratación laboral, extensión de las jornadas, eliminación de la estabilidad laboral, supresión de las convenciones colectivas y la falta de aplicación de los salarios mínimos a las tareas que se pagan por contrato, que son la mayoría de las labores de la plantación bananera.

  • La subcontratación laboral

Los empresarios bananeros utilizan el recurso de un "contratista", quien realiza por su cuenta una serie de labores en la plantación. Por ejemplo, contrata bajo su mando y sin responsabilidad del productor bananero a una gran cantidad de obreros agrícolas, a quienes no les reconoce los derechos laborales mínimos. Bajo esta modalidad, se contrata fundamentalmente a trabajadores extranjeros. Esta es una de las formas que utilizan los empresarios bananeros para desregular las relaciones laborales, la legislación laboral, debilitar y hasta hacer desaparecer las organizaciones sindicales de las plantaciones bananeras, a fin de que los patronos tengan un total control de las relaciones laborales.

Frecuentemente, el contratista carece de capital o lo oculta para no responder por los derechos de los trabajadores o por las indemnizaciones de carácter social, en casos de accidentes de trabajo, enfermedad o terminación irregular de la relación laboral. La subcontratación laboral se convirtió en un instrumento de evasión de la responsabilidad laboral.

  • Los salarios

En la plantación las labores se hacen por contrato, por pieza o tarea. Por ejemplo, al trabajador se le paga una suma determinada de dinero por abonar una hectárea. Desde hace diez años no hay convenciones colectivas, lo que ha reducido los aumentos salariales a los mínimos de la ley, que se ajustan periódicamente; como esa fijación es de carácter nacional, se hace para la jornada agrícola de ocho horas, pero ésta no se utiliza en la plantación bananera. Por tal causa, los precios de los contratos y tareas quedan sin ajustarse en la proporción debida. Los "salarios mínimos" decretados por el Gobierno están enmarcados en la política neoliberal de "salarios decrecientes", impulsada por éste y los otros gobiernos, con la justificación del "control del proceso inflacionario". Aunque se pagaría según la ley el salario mínimo, éste sería para un trabajador agrícola entre US$ 7,5 y 8,6 por jornada diaria (más de ocho horas); esto significa un ingreso de unos US$ 200 por mes.4 Sin embargo, muchas veces no se paga ni siquiera este salario mínimo en la producción bananera. Esto repercute directamente en el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores. En tal sentido, el salario de un trabajador bananero era en promedio, hace cuatro años, el equivalente a 250 dólares mensuales; hoy este salario promedio corresponde a 187 dólares mensuales, o aún menos, y aunque sigue siendo relativamente más alto que el que se paga en otras ramas de la agricultura, no corresponde el nivel de esfuerzo y desgaste que sufre el trabajador en la plantación bananera, en jornadas que van alrededor de las 12 horas diarias en seis días de la semana. Y en relación de que un trabajador produce a la empresa transnacional unos US$ 20 mil anualmente, se deduce que este trabajador recibe tan solo una décima parte, lo que no parece una compensación justa por su sufrimiento.5 Debido al tipo trabajo, que es muy agotador, esto trae como consecuencia que la vida útil de un trabajador bananero sea de apenas 10-15 años, de donde surge que no le están pagando lo justo por su esfuerzo. La edad de los trabajadores oscila entre los 20 y 30 años. A los mayores de 43 años no se les contrata.6 La libertad de organización y el derecho sindical0DEn la plantación bananera costarricense no se cumple el derecho de sindicalización.7 Muchas veces los trabajadores que intentan organizarse en un sindicato o luchan para reivindicar sus derechos son despedidos, y sus nombres se integran a las listas negras que se cruzan los empresarios, de tal manera que no vuelven a conseguir trabajo bajo su nombre. Además, la libertad de organización está restringida, porque los patronos bananeros utilizan como instrumento de control social a una organización mutualista denominada Asociación Solidarista, controlada por ellos, y a la cual se obliga a incorporarse al trabajador de la plantación. En 1993 se aprobó el fallo 5000 de la Sala Constitucional, que establece el "fuero sindical", y la Ley 7360, que reforma la Ley de Asociaciones Solidaristas, prohibe a éstas toda acción que tenga que ver con la regulación o desregulación de las relaciones laborales, además de establecer condiciones más favorables para la organización de sindicatos. A pesar de esas disposiciones, en las empresas privadas en las plantaciones bananeras, la situación imperante es muy desfavorable en cuanto al derecho de libre organización en sindicatos. Los patronos, valiéndose de la sobreoferta de mano de obra, violan constantemente la legislación laboral que protege el derecho de los trabajadores y trabajadoras a organizarse libremente en sindicatos. Estas violaciones se dan a vista y paciencia de las autoridades gubernamentales del ramo, lo que nos lleva a denunciar el contubernio que existe entre los empresarios bananeros y el Ministerio de Trabajo para no permitir el desarrollo de las organizaciones sindicales en las plantaciones bananeras. Esta situación es facilmente comprobable si nos atenemos, entre otras cosas, a los cientos de demandas por persecución sindical y prácticas laborales desleales que han presentado las diferentes organizaciones sindicales bananeras contra las empresas del ramo, las cuales han sido declaradas no procedentes por parte de las autoridades del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, aunque simultaneamente se han presentado abundantes pruebas documentales y testimoniales sobre la actuación de las empresas bananeras. Las empresas someten a sus trabajadores y trabajadoras a un régimen de miedo: contratan guardias privados y colocan portones de seguridad en la entrada principal de las fincas, con el fin de controlar el paso de todo vehículo y persona que transite por las plantaciones; el objetivo de este tipo de acciones es evitar el libre paso, sobre todo, de los dirigentes sindicales. Por otro lado, mantienen constante vigilancia sobre los trabajadores y trabajadoras que hacen contacto con los líderes sindicales y cuando esas personas se afilian al sindicato, proceden a implementar otro tipo de medidas amedrentadoras, hasta lograr la desafiliación; si no lo logran, proceden al despido del trabajador o trabajadora que se afilió a la organización sindical.8

  • La lucha continúa:

La Finca Canfin S.A. es una de las empresas miembros del Grupo COBAL, subsidiaria de Chiquita Brands. En esta finca, como fruto del trabajo de organización y educación que el sindicato había venido realizando, se logró contar con un buen número de afiliados.

El 12 de octubre 1996, día feriado, todos los trabajadores de esta finca, encabezados por los afiliados del sindicato bananero SITAGAH, decidieron colectivamente sostener una reunión con los representantes administrativos. En este acto la Empresa se comprometió a mejorar las condiciones de los trabajadores, pero la sorpresa es que días después sin que mediara ningún tipo de notificación, fueron despedidos sin responsabilidad patronal 21 trabajadores. Inmediatamente, SITAGAH inició acciones legales contra la empresa y, junto con el Foro Emaús, se pusieron en marcha acciones de denuncia nacional e internacional. Se solicitaba, por un lado, el reintegro de los trabajadores despedidos y, por el otro, la solidaridad y la presión solidaria contra la empresa y el Gobierno de Costa Rica para que resolviera el diferendo, lo cual está todavía planteado ante los tribunales y el Ministerio de Trabajo. Por la inoperancia de dicho Ministerio, la búsqueda de soluciones al problema ha sido dilatoria y desesperante para los trabajadores afectados.

En primer lugar, siempre la práctica del Ministerio, ha sido de reaccionar a largo plazo para que los trabajadores pierdan interés, ya que no cuentan con los recursos y el tiempo suficiente para mantener una lucha tan prolongada. Como se puede observar en el expediente, fue en los primeros dos meses de 1997 que la Inspección de Trabajo convocó a una Audiencia Privada para dilucidar este caso, en lo cual, por supuesto, la empresa goza del beneficio de que los mismos infractores de la Ley (representantes patronales) son los testigos. Sin embargo, los pruebas de los trabajadores fueron tan contundentes que los inspectores no supieron cómo definirse, pues la falta que se imputa a los trabajadores para ser despedidos no existe, puesto que no era un día laborable. Queda al desnudo la violación a la Constitución Política, a la legislación laboral vigente y a los derechos humanos fundamentales, sin que el Estado hiciera nada al respecto, ni siquiera la Sala Constitucional, pues rechazó un Recurso de Amparo presentado.

En la actualidad, los 21 trabajadores despedidos sufren la embestida patronal, debido a que ésta ha procedido a dejarlos en la Lista Negra y comunicárselo a las demás empresas, a fin de que no sean "enganchados" en ninguna de ellas. Como resultado de esa situación, han tenido que interrumpir el curso lectivo de sus hijos y se han separado sus familias al tener que movilizarse a otras zonas en búsqueda de trabajo, sin éxito.

Para finalizar, hemos acudido también a los Tribunales de Justicia, con el fin de exigir el cumplimiento de nuestros derechos laborales y constitucionales. Por lo tanto, estamos a la espera de los resultados de estas gestiones, tanto ante el Ministerio de Trabajo como ante los Tribunales.

A pesar de todas las dificultades expresadas, la organización sindical continúa presente en esta empresa bananera, pues quedan muchos trabajadores afiliados al sindicato SITAGAH y seguimos en nuestra lucha por defender los intereses y los derechos de las trabajadoras y trabajadores bananeros.

(Elaborado por la Coordinadora de Sindicatos Bananeros)

  • La seguridad social y las condiciones de higiene y seguridad laboral

La actividad bananera es básicamente manual. Los trabajadores realizan más de 300 labores distintas en la plantación; las más comunes son la corta y acarreo de la fruta hasta la planta, el empaque, las labores de cultivo del banano (deshoja, poda), aplicación de plaguicidas y abonos, chapea con machete, labores de drenaje con pala, entre otras. El trabajo se realiza en forma intensiva (a gran velocidad y casi sin detenerse); requiere un gran esfuerzo físico y mental del trabajador o la trabajadora. Se labora a campo abierto, en un clima tropical húmedo, y se alterna el calor de hasta 38 grados centígrados con lluvias torrenciales. El espacio físico de trabajo es, por lo general, una plantación de 250 a 300 hectáreas de banano, donde se reúnen de 190 a 210 trabajadores. El ambiente está altamente contaminado por la aplicación de todo tipo de agroquímicos, en especial por la fumigación aérea, la cual se aplica incluso cuando los trabajadores están en la plantación. Como ya se indicó, por vía de la desregulación de las relaciones del trabajo y también por medio de la utilización de subcontratistas, se evade el pago de la seguridad social. Cada vez son menos los trabajadores bananeros reportados al Sistema de Seguridad Social.

Por otra parte, las condiciones de higiene y seguridad laboral son pésimas; los trabajadores se accidentan frecuentemente durante el trabajo, sufren lumbagos, fracturas y golpes. Se ocasionan a menudo heridas con los instrumentos de trabajo y padecen de enfermedades alérgicas, pulmonares y cancerígenas derivadas del contacto permanente con un medio ambiente altamente contaminado por plaguicidas. En esta materia es muy conocido mundialmente el caso de más de 6000 trabajadores bananeros esterilizados con DBCP (di-bromo-cloro-propano); pero los efectos en el sistema reproductivo de las mujeres trabajadoras apenas se comienzan a investigar, y resultan desconocidos otros efectos mutagénicos que repercuten hasta la tercera generación. Pese a que Costa Rica se reconoce como un sistema democrático, organizado políticamente, en la plantación bananera no se respetan los derechos laborales. El manejo de esta problemática está por entero en manos de los patronos y constituye un verdadero estado de excepción, donde se desacatan incluso las resoluciones judiciales; los patronos prefieren pagar las multas por desacato que otorgar los derechos laborales a los trabajadores en sentencia.

  • Los trabajadores esterilizados

Se estima que unos 20.000 trabajadores bananeros de América Latina son estériles por el uso de dos nematicidas (Nemagón y Fumazone) en los años setenta y ochenta. Probablemente la cifra es más alta, porque no todas las víctimas tienen el coraje de hacerse un examen y declararse públicamente estériles. Por lo menos hay de 5.000 a 10.000 trabajadores en Costa Rica que sufren la esterilidad por esos agroquímicos. Ellos han iniciado en 1993 juicios contra empresas estadounidenses (Dow Chemical, Shell Oil Corporation, Standard Fruit Company, Dole Fresh Fruit, Chiquita y Del Monte) por la fabricación y el uso de nematicidas que contenían di-bromo-cloro-propano (DBCP) causante (entre otras enfermedades) de cáncer y esterilidad. Aunque ya estaba prohibido en EE.UU., aquellas empresas seguían utilizando Nemagón y Fumazone en Costa Rica algunos años después. Aunque en 1958 aparecieron las primeras sospechas sobre la toxicidad de Nemagón, sólo en 1975 la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. determinó que el DBCP era un posible agente cancerígeno.9 Para evitar el pago de una indemnización, las empresas tratan de declarar fuera de competencia los juicios en EE.UU., con la esperanza de que en Costa Rica puedan lograr multas menores. Por tal causa, pasará aún más tiempo hasta que empiecen los juicios.10 Las mujeres supuestamente esterilizadas aún no han sido atendidas, porque es muy difícil comprobar su esterilidad. En junio 1997 algunas compañías acusadas han comenzado a buscar un acuerdo extrajudicial.

En países como Honduras, Nicaragua y Panamá se provocan grandes migraciones hacia Costa Rica. Esa situación viene "como anillo al dedo" a las pretensiones de las empresas bananeras de bajar sus costos de producción, porque la llegada de refugiados, migrantes ilegales y desplazados de guerra, en especial nicaraguenses, ha provocado una sobreoferta de mano de obra para la producción bananera, lo que permite a los empresarios contratar mano de obra barata, dócil y dispuesta a laborar en las peores condiciones de trabajo.

  • Testimonio de un trabajador nicaraguense (recogido en Sarapiquí)

"Nosotros venimos todos juntos, desde Santo Tomás Chontales, donde trabajábamos como peones en haciendas de ganado. Sin embargo, el abigeato y las bandas armadas acabaron con el ganado, y a muchos amigos y parientes nuestros los han asesinado; por eso decidimos venirnos, pues amigos y familiares que están aquí nos contaron que había posibilidades de trabajo.

"Carlos, mi primo, tiene más de diez años de estar en Costa Rica y ya se legalizó, para lo cual tuvo que sobornar a un funcionario de Migración. Nosotros no hemos podido, pues para hacerlo hay que ir hasta San José, pero si faltamos al trabajo nos corren. Para ir a San José hay que pensar en el pasaje, la comida y el alojamiento, pues no se resuelve el problema el mismo día; además; hay que conseguir papeles primero: carta de vecindad, partida de nacimiento autenticada, constancia de medios dignos de vida, depósito de 13,000 colones, y todo ello cuesta dinero y tiempo.

"En las fincas bananeras no contratan nicaraguenses sin documentos, pero entonces lo que se hace es que existe un contratista que se entiende con los dueños de finca. A él le pagan una cantidad por el trabajo contratado (limpia, corte, empaque, etc.), y él nos paga a nosotros entre el 40 y 50 por ciento de lo que recibe. De esa manera los dueños no violan la ley porque no contratan a ilegales, sino a un contratista, pero de todas formas nos terminan robando.

"Otro problema que tenemos es que los legales tienen baches donde pueden dormir, incluso hasta casa, pero nosotros no. 0 sea, tenemos que dormir a la intemperie o recurrir a un amigo o pariente que sí tiene casa o bache. No siempre nos dan dónde dormir gratis, y la mayoría de las veces tenemos que pagarle al que tiene casa asignada.

"Aquí sólo estamos nosotros cuatro en esta reunión, porque a los otros les da miedo que los vean juntos y los identifiquen como nicas, pues nos puede agarrar la Migración. Ya a éste lo agarró una vez la migra y lo montaron en un camión para dejarlo en la frontera. No quisieron darle tiempo de ir a recoger sus cosas, su ropa, su salario. Entonces perdió todo, pero se volvió a venir.

"Nosotros, estamos más seguros en las fincas bananeras más alejadas, pues ahí no llega la Migración. Es mejor no salir, y al que le gusta el baile y las cervezas, corre riesgo de que lo agarren. "La política laboral aplicada en Costa Rica, con mayor énfasis en las plantaciones bananeras, conduce a la desregulación de la legislación laboral, mediante la subcontratación laboral, extensión de las jornadas, eliminación de la estabilidad laboral, supresión de las convenciones colectivas, debilitamiento de las organizaciones sindicales y no aplicación de salarios mínimos a las tareas que se pagan por contrato, que son la mayoría de las labores de la plantación bananera. Asimismo, no se respetan las garantías sociales consagradas en la Constitución de la República y el Código de Trabajo, como lo son el derecho al Seguro Social, vacaciones, aguinaldo, cesantía, preaviso, sin contar el logro de las conquistas de los sindicatos mediante las Convenciones Colectivas.

Las empresas bananeras desde hace varios años aplican una serie de "cambios en las formas de producción", conducentes a lograr una mayor calidad del producto, con menos trabajadores; eso trae como consecuencia una drástica reducción del personal de planta y campo de las fincas bananeras y, por lo tanto, un recargo de trabajo sobre quienes se quedan laborando. Esta situación agrava las condiciones de desempleo imperantes en la zona. Las plantaciones bananeras emplean unos 47.000 obreros. De ellos, contratados formalmente hay menos de 40.000 (están asegurados) y de esta cantidad unos 30.000 o más (también hay estimaciones del 70 al 80 %) son contratados por períodos menores de tres meses para evitarles la adquisición de derechos laborales, luego son recontratados (pero solamente si ellos no llamaron la atención negativamente) por lapsos similares en la misma finca o usualmente en otra. O sea, solamente unos 10.000 son estables o permanentes11. Además, como se ha visto, hay grupos de trabajadores no empleados directamente por las empresas productoras, sino por intermediarios contratistas.12 Además hay más de 100 mil personas que indirectamente dependen de la producción bananera.13 Los miles de trabajadores indocumentados agravan el desregistro, y en general sus condiciones laborales, sociales y mentales son las más difíciles. Hay fincas sobre las que se dice que un 80% de los empleados son trabajadores migratorios indocumentados, o sea que reciben aún menores salarios.

  • La persecucion sindical en las plantaciones bananeras

Los dirigentes y afiliados sindicales en las plantaciones bananeras siempre han tenido que soportar una serie vejámenes y malos tratos, como parte de la persecución de la que han sido objeto por ser dirigentes y afiliados sindicales. Esta estrategia es aplicada por todas las empresas bananeras, ya sean de capital nacional como transnacional, unas en mayor grado que otras. A continuación damos algunos ejemplos que ilustran la gravedad de la situación.

En el caso de la Compañía Bananera Gacela S.A., propiedad de la subsidiaria de Chiquita Brands COBAL S.A., se ha despedido a gran parte de los afiliados y representantes sindicales, a otros afiliados la transnacional los desafilió arbitrariamente y se mantienen prácticas intimidatorias para los trabajadores, mujeres y hombres, que actualmente están afiliados.

En la Empresa Bananera Guapinol S.A., propiedad de Chiquita, existe demanda por persecución sindical desde 1995. A pesar de hay un cúmulo de declaraciones juradas, donde consta claramente la existencia de persecución sindical, el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, no se ha pronunciado al respecto.

En la Empresa Hacienda Río Palacio S.A. (Proyecto Venecia), fueron despedidos 14 compañeros que se habían afiliado al sindicato SITRAP. La organización presentó la correspondiente denuncia por persecución sindical y prácticas laborales desleales ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el cual falló a favor de los trabajadores; después de cuatro años de proceso administrativo, en este momento el caso se encuentra en proceso judicial.

En la Compañía Bananera El Roble S.A., también propiedad de Chiquita, a finales de marzo de 1996 un importante grupo de trabajadores decidió afiliarse al sindicato SITAGAH. A partir de ese momento, los trabajadores son perseguidos, no se les deduce la cuota sindical y, lo peor de todo, la compañía mantiene portones de seguridad y grupos paramilitares para impedir el paso y agredir con palabra y tono amenazantes a los dirigentes sindicales.

En la Compañía Bananera Gavilán S.A. no se les deduce la cuota de afiliación a los trabajadores afiliados, han despedidos a muchos trabajadores, mujeres y hombres, que estaban afiliados, entre ellos a la compañera Ligia Lamich, Secretaria de la Mujer de uno de los sindicatos, quien además se encontraba en ese momento en estado de embarazo.

Pero el caso más preocupante es el del compañero Wiliam B., Subsecretario General de uno de los sindicatos, acerca de quien corren desde los primeros meses del año 1997 rumores en la Empresa B. G. de amenazas por parte de un capataz contra su integridad física. Esta situación ha sido corroborada al menos por dos trabajadores de la finca, quienes han suscrito una declaración jurada en la que confirman la amenaza; sin embargo ésta no es una prueba suficiente para lanzar una acusación. Además, antes ya fueron despedidos dos sindicalistas que son miembros de la Junta Directiva del Sindicato de la misma empresa, como resultado de una denuncia; estos fueron reintegrados. Sin embargo, la compañía mantiene sus prácticas intimidatorias y amenazantes contra las trabajadoras y los trabajadores que están afiliados.

En la Compañía Bananera Anabelle S.A. despidieron en 1995 a nueve compañeros afiliados sindicales; se presentó la demanda por persecución sindical y prácticas laborales desleales ante el Ministerio de Trabajo. El caso se encuentra en proceso administrativo.

También en la Empresa Agroindustrial Pacuare S.A. fueron despedidos nueve trabajadores por afiliarse sindicalmente, situación por la cual se presentó una nueva demanda por persecución sindical, desde 1994. Hasta el momento (julio 1997) se encuentra todavía en proceso administrativo.

Merece recordarse, asimismo, lo ocurrió en mayo/junio 1997 en la finca del Proyecto Agroindustrial de Sixaola PAIS S.A.: el 24 de mayo se formó un sindicato por parte de 63 trabajadores de la finca y el 11 de junio más de 20 de ellos recibieron la carta de despido a partir de 12 de junio (!), "no sin antes agradecer su esfuerzo prestado a nuestra empresa".14

La persecución sindical sucede cada día y en todos los lugares, muchas veces sin la atención del público. Rebaja salarial de un 40%, sin ninguna justificación ni explicación, y hostigamiento a los trabajadores afiliados a un Sindicato Bananero, enviándolos a trabajos más pesados, mal remunerados, insalubres y mal trato en forma verbal: esos son las formas cotidianas para mantener la presión a los sindicatos para que no crezcan en su fuerza y poder.

  • El caso de la Geest

El testimonio del nicaraguense Carlos:

Cuando fuimos a trabajar en la Geest, nos encontramos ante selva virgen. Ningún tico quería ir porque le tenían miedo al trabajo pesado y las grandes culebras que había ahí. Nosotros encontramos culebras de hasta tres metros.

Bueno, trabajamos despelando más de 800 hectáreas de selva, tarea que nadie quería hacer. Ya cuando la tierra estaba limpia y parejita, comenzaron a presionarnos para corrernos. Entonces hicimos una huelga fuerte, pero vinieron las autoridades y nos reprimieron. Si no hhubiera sido por una iglesia, nos habríamos quedado presos o estaríamos muertos. Hubo desaparecidos que nadie sabe qué se hicieron.

 

¿Que pasó en la huelga de Geest en 1994? La Coordinadora de Sindicatos Bananeros reporta: 

Geest, es una empresa transnacional de capital inglés que se asentó en Costa Rica, específicamente en el sector de Sarapiquí, a mediados de la década de los ochenta, en el marco de la "expansión bananera". Su introducción en la producción bananeras de Costa Rica, tuvo gran repercusión, debido a que esta empresa taló cientos de hectáreas de bosque primario a fin de convertirlo en plantación bananera. Este acción fue denunciada por SITAGAH junto con organizaciones ecologistas nacionales y de la región; sin embargo, esta denuncia no tuvo eco en las instituciones gubernamentales del ramo, debido a la presión que ejerció la poderosa empresa.

En los primeros meses de 1994, la empresa decidió arbitrariamente rebajar considerablemente los salarios de los trabajadores, en especial los de Campo, algunos de ellos afiliados a nuestro Sindicato. Ellos acudieron a nosotros por ayuda para enfrentar esta arbitrariedad de la empresa.

SITAGAH tomó cartas en el asunto e inició los contactos con las autoridades de la empresa, las cuales mantuvieron una posición inflexible en cuanto a las decisiones tomadas; ante esa realidad, los trabajadores decidieron ir a una huelga para defender su derecho a un salario justo.

SITAGAH como representante de los trabajadores, vanguardizó esta lucha. La huelga se mantuvo fuerte, pese a las presiones de la empresa, por 10 días, al cabo de los cuales los personeros de la empresa junto con el alto mando del Comando Atlántico (destacamento de la Guardia Civil en la Zona), decidieron "quebrar la huelga" por la fuerza. En efecto, la Guardia Civil, junto con la Guardia Privada de la Empresa, arremetió contra los trabajadores indefensos.

Como consecuencia de ese ataque, perpetrado con gases lacrimógenos y disparos de armas de grueso calibre, se puso en peligro en primera instancia la vida de los trabajadores, pero también la de las mujeres (algunas de ellas embarazadas) y de los niños que permanecía en sus casas de habitación; muchos de ellos estuvieron al borde de la asfixia. Como resultado de esa arremetida, fueron encarcelados 40 trabajadores, quienes además fueron demandados por la transnacional, sin que mediara razón alguna. Dichosamente, merced a la solidaridad nacional e internacional, lograron estos trabajadores, junto con el Sindicato y de la Coordinadora de Sindicatos Bananeros demostrar su inocencia, y con ello pusieron de relieve la forma en que se violaron sus derechos consagrados en la Constitución Política.

Otro resultado de este ataque, fueron los 16 trabajadores heridos de bala, de los cuales existen al menos cuatro compañeros con fuertes limitaciones físicas y a quienes el Estado Costarricense, que agredió y propició que los guardias lo hicieran, les niega el derecho a que sean tratados médicamente en nuestro país. Ejemplo de ello es el caso del ex trabajador José Antonio Molina, quien tuvo que regresar a su país natal, Nicaragua, debido a sus grandes limitaciones físicas, que le impiden ganarse el sustento. Los especialistas del Hospital Calderón Guardia le han dado una serie de citas, a las que tiene que asistir, pero al llegar a Peñas Blancas, Puesto Fronterizo Costarricense, le impiden el paso, negándole el derecho a la salud que el Estado debe brindarle por haber sido el causante directo de su impedimento físico. Lo que es peor aún: le han negado el derecho a una pensión a él y a Juan Pablo Ramírez, que son los más afectados por este brutal ataque a los trabajadores en huelga en la Geest.

Lo que nos causa mayor impresión es que los agresores no les siguió el Gobierno de la República causas administrativas ni mucho menos judiciales por haber atententado contra la vida de trabajadores indefensos, que lo único que defendían era el derecho a un salario justo, estabilidad laboral, derecho a la salud, eliminación de los contratistas explotadores, reconocimiento del Sindicato, derecho a la negociación colectiva, entre otras justas reivindicaciones. Lo más grave de esta situación fue que en el levantamiento de la huelga, el 16 de mayo de 1994, la Empresa, ante el Ministerio de Trabajo, se comprometió con el Sindicato a no tomar represalias contra las trabajadores que participaron en el movimiento, sin embargo, la Patronal procedió a despedir a todos los miembros de los Comités Sindicales de las cuatro fincas, a los miembros de la Junta Directiva del Sindicato, a la Comisión Negociadora y miembros de los Comités Permanentes, por su condición de afiliados a un Sindicato. En ese mismo momento también fueron despedidos cerca de 80 trabajadores, a un 75% de los cuales les pagaron hasta el doble de su cesantía, con el fin de que se fueran de la Empresa, para de esa forma debilitar el Sindicato. Al otro 25 % de los trabajadores despedidos, a la fecha no se le han cancelado sus extremos legales, a pesar de que las causes de su despido eran las mismas del 75% antes mencionado.

Es lamentable la forma inoperante con que actúan la In Inspección General de Trabajo, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, pues después de haber levantado mas de setenta testimonios de los trabajadores, donde manifestaban de, diversas formas como eran agredidos por ser sindicalistas, además de los compromisos adquiridos en actas del Ministerio de Trabajo, tanto la del 21 de abril como la del 16 de Mayo de 1994, así como las violaciones a la Ley 7360, un año después esta Inspección declara sin lugar una denuncia tan bien documentada y con todos los elementos aquí planteados. Para desgracia del Movimiento Sindical y de los trabajadores en general, la forma que se utiliza para juzgar, en esos procesos es ineficaz, pues es una misma persona quien determina cuando existe o no violación de los derechos laborales y sindicales. Generalmente lo hace en forma contraria, aunque existan pruebas contundentes, criterios favorables de sus subalternos (Inspectores de Trabajo), como sucedió en el caso que nos ocupa.

Nos preocupa un poco que la Organización Internacional del Trabajo, no haya prestado la atención debida a la queja planteada por nuestro Sindicato contra el Gobierno de Costa Rica por su actuación en la Huelga de la Geest. En dicha demanda planteamos algunas irregularidades, como el hecho de que el 4 de abril del 95 el Señor Farid Ayales (Ministro de Trabajo) anunciara la llegada de la Delegación de Contacto de la OIT, cuyo responsable era el señor Francisco Rosales, en ese entonces, Ministro de Trabajo de Nicaragua. Fuimos convocados a una reunión con estos señores. Meses después, el Señor Rosales negó todo lo actuado y dicho en esa oportunidad. De esto episodio enviamos diversas informaciones e incluso recortes periodisticos a la OIT, sin que a la fecha hayamos tenido respuesta alguna.

Es preocupación nuestra que la OIT no haya valorado nuestras pruebas y que, debido al simple hecho de que el Gobierno de Costa Rica manifestara que la Compañía había dejado de operar en nuestro país, el caso quedara en suspenso. Pero lo cierto es que la denuncia no está planteada contra la Empresa, sino contra el Gobierno por no haber protegido el derecho de los trabajadores a la libre sindicalización, según lo expresan los Convenios 87, 98 y 135 de este Organización Internacional, debidamente ratificados por Costa Rica.

Recientemente, en junio de 1997, hemos hecho nuevos alegatos, aduciendo lo relacionado con el párrafo anterior y estamos a la espera de la reactivación del caso y de que se tome resolución en ese sentido.

  • La situación campesina en la periferia bananera

Los campesinos de la periferia bananera han sido el grupo social más afectado por la expansión de ese sector. Al comienzo se les presionó para que vendieran sus mejores tierras a las empresas bananeras. En esa acción, las entidades estatales responsables de la protección a los campesinos propiciaron el cambio de uso de la tierra. Los campesinos que resistieron ese proceso inicial quedaron atrapados en una región bananera, donde el único productor aceptado socialmente es el patrón bananero. De esta forma, no hay mano de obra para mantener pequeñas fincas o de producción de alimentos tradicionales. El Estado ha destinado todos sus recursos al desarrollo bananero y no le interesa ningún otro tipo de producción en las áreas de expansión de esa actividad. El pequeño campesino queda privado del acceso a créditos y a la asesoría técnica o al apoyo para la comercialización. En la periferia bananera, al campesino se le prohibe cultivar productos para su alimentación, como el banano criollo, que es parte de la dieta tradicional, porque los empresarios bananeros temen que pueda atraer la enfermedad de la Sigatoka sobre las grandes plantaciones. A su vez, constantemente se inutilizan los pastos, los cultivos y las aguas de los pequeños productores, al ser rociados con productos tóxicos fumigados por los aviones de las bananeras. El campesino de la región, no se beneficia con la circulación de dinero en la bananera, a no ser que abandone su parcela y se ubique como obrero de la plantación, lo cual es muy frecuente durante cuatro o cinco meses al año.

En resumen, la existencia de un monocultivo apoyado por el gran capital y por la política agraria estatal, ha producido:

  • El acaparamiento o concentración de las mejores tierras en poder de los productores bananeros.
  • El empobrecimiento de las mayorías, con la concentración de la riqueza producida.
  • La presión sobre la propiedad de la tierra, agravada por las necesidades de sobrevivencia de miles de trabajadores despedidos, imposibilitados para volver a sus lugares de origen, que invaden las fincas privadas, las zonas de protección de la naturaleza y los territorios indígenas.
  • La amenaza y primeras manifestaciones de una grave crisis alimentaria, como ya muestran las necesidades de importar alimentos, lo que hace más cara la vida cotidiana. La destrucción del ambiente, en particular la destrucción del bosque primario y la contaminación de las aguas que utiliza el pequeño productor para consumo humano y para abrevadero de su ganado.

Debido a la imposibilidad de producir orgánicamente cerca de una bananera, a causa del uso fuerte de los agroquímicos por parte de las empresas bananeras, los campesinos que tengan la mala suerte de que sus tierras se sitúan al lado de una bananera, pierden la opción de obtener una certificación como finca de producción ecológica certificada. Por eso, esos campesinos pierden sus posibilidades de ganar mercados nuevos o cambiar su estilo hacia una producción más sana. Significa excluir a los campesinos del futuro.

  • Las poblaciones indigenas frente al problema bananero

En la región del Caribe, escenario bananero costarricense, se encuentran los pueblos Bribrí, Cabécares, Huetares y NgF6bes, culturas indígenas importantes, los cuales tienen sus tierras en Talamanca, Cocles, La Estrella, Chirripó Arriba, Chirripó Abajo, Nairí y Awarí. Ellos, como todos los pueblos autóctonos de América, son herederos de una antiquísima tradición cultural, su modo de vida está vinculado al uso natural de la tierra, en una relación íntima con la naturaleza y todos los seres vivos del ecosistema en que habitan. Para todos los Pueblos Indios, la Madre Tierra cohesiona su identidad. Su existencia y tradiciones culturales se han visto seriamente afectadas por la destrucción ecológica causada por las bananeras. Cualquier agresión al ecosistema regional es una agresión directa al modo de vida y a la existencia misma de las culturas autóctonas. Otra amenaza directa de las bananeras contra las culturas indígenas, es la presión sobre sus tierras, de modo tal que se desaloja a poblados indígenas de sus territorios y se les obliga a ubicarse en tierras más altas y alejadas de su origen. Aún continúa la presión de las bananeras sobre otras Reservas Indígenas. Con el apoyo de algunas instituciones estatales, se pretende mejorar las condiciones naturales de vida del indígena, integrándola a la civilización del banano. Irónicamente, los organismos estatales afirman que las tierras indígenas son muy productivas y generan riqueza bajo el cultivo de banano. Además agravando la situación, la búsqueda de oro a cielo abierto y de petróleo, por parte de compañías extranjeras, acosa a los indígenas y a sus tierras.

  • Principales problemas de la mujer en las plantaciones bananeras

Es importante destacar y visibilizar el papel activo que desempeña la mujer en la producción bananera. El primer problema que afecta a las mujeres es la pobreza. Como es sabido, en general, las mujeres tienen menos acceso a los recursos económicos y a la tierra en todo el mundo. Costa Rica no es la excepción y, particularmente en las áreas bananeras, la pobreza femenina se agudiza por varios motivos:

  • El trabajo es mal remunerado y para muchas mujeres es ocasional; depende de la cantidad de la cosecha.
  • El trabajo conlleva horarios muy pesados y deben combinarlo con el trabajo doméstico.
  • Hay diferenciación salarial entre hombres y mujeres en las plantaciones bananeras. Las mujeres suelen ganar menos que los hombres en los mismos trabajos, como fue denunciado ya en la III Conferencia de Sindicatos Bananeros en 1995.15

No hay en estas zonas otras alternativas laborales que permitan a las mujeres atender sus gastos familiares y superarse personalmente.0DOtro problema que afecta a las mujeres que trabajan en plantaciones bananeras es la dificultad para que les sean respetados derechos laborales contenidos en distintos reglamentos, tales como : períodos de incapacidad por maternidad y exámenes de sangre para medir la cantidad de plaguicida en sus cuerpos. Esto lo sufren particularmente las mujeres que lavan la ropa de los peones que aplican los plaguicidas. También se les irrespeta el derecho a la libre sindicalización. Al no cumplirse este derecho, las que logran afiliarse a alguna organización sufren persecución sindical que se expresa, por ejemplo, en la asignación de trabajos más pesados o rebajas salariales inexplicables que deben apelar constantemente. En algunas zonas bananeras se han denunciado prácticas de abuso y acoso sexual por parte de compañeros y capataces.16 Igualmente, algunas tienen problemas para la asignación de viviendas. Las mujeres sufren contaminación por agroquímicos aún en sus casas y sin ser trabajadoras para las compañías bananeras. Este problema se debe a dos causas:0D0DFumigación aérea indiscriminada, que perjudica las huertas que algunas mujeres deciden plantar para uso doméstico. Relaciones de pareja con hombres trabajadores bananeros contaminados. Esto ha conducido a problemas de esterilidad y malformaciones congénitas en sus hijos e hijas.

Además, es preocupante la falta de conocimientos y educación en temas laborales, económicos, políticos y sociales, así como también la restricción de espacios políticos de participación.

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3. LOS IMPACTOS AMBIENTALES

Flufzeug.JPG (118749 Byte)La demanda de excelente apariencia del banano por parte de los consumidores de los países industrializados, ha llevado a las transnacionales a la producción de un banano de medidas uniformes, de tamaño grande y sin manchas. La producción de estos bananos se lleva a cabo bajo sistemas altamente tecnificados, en los cuales se usa gran cantidad de plaguicidas y fertilizantes químicos. Otro resultado de esta producción tan selecta es que se tiran a la basura gran cantidad de bananos que no cumplen con las normas internacionales. Así, han llegado a la producción y comercialización de un "banano cosmético", dependiente de la alta tecnología, pero también del uso de agroquímicos. Debido a los costos elevados de este tipo de producción, el mercado es dominado por las transnacionales; en consecuencia, dejan sin posibilidad de participación a otros tipos de banano y a otros sectores de la producción.Lo que describe mejor la situación mortal en las bananeras es el silencio dentro de las plantaciones. Tanto los animales en general como las aves o los monos que vivían antes en la región evitan estar en las bananales. ¡Con buenas razones!

  • Los bosques desaparecidos

Feld.JPG (138549 Byte)Pese al discurso oficial, en Costa Rica se sigue talando los bosques de manera legal e ilegal. Eso ocurre también en zonas protegidas, sin que el Gobierno intervenga realmente.17 En 1992, casi al final de la expansión bananera, se han reducido en la Provincia de Limón las áreas de bosques naturales y de bosques secundarios en 166.460 hectáreas, comparado con la situación en 1979. Al mismo tiempo, se extendieron las áreas cultivadas en unas 51.000 ha.18 Hay muchas causas porlas cuales se talaron tantos árboles; una de ellas es la expansión bananera. Por lo menos, este hecho fue reconocido hasta por los mismos bananeros. Debido a la expansión talaron sólo 4.677 ha de bosques, dice CORBANA.19 Pero, según las estimaciones de Foro Emaús, alrededor de 35 % de las fincas hoy sembradas de banano se encontraban cubiertas de bosque en el momento de ser adquiridas por las compañías bananeras, particularmente en la zona de Sarapiquí. A causa de las talas masivas corren ahora peligro de extinción 18 especies en Costa Rica si no se paraliza la tala.20

Esta deforestación ocasionó la muerte de gran cantidad de animales silvestres tales como monos, congos, aves, osos perezosos, etc., además de un grave efecto sobre la biodiversidad de plantas de menor tamaño e insectos.

Las orillas de los ríos deben estar cubiertas de árboles en las fincas compradas por las compañías bananeras (de acuerdo con lo que estipula la Ley Forestal en Costa Rica); esta ley ha sido violentada por las transnacionales al talarse los árboles de las riberas de los ríos, tanto para aumentar las áreas de siembra como para facilitar la fumigación aérea. Los árboles producto de las talas ilegales no fueron aprovechados, sino destruidos o quemados para evitar las sanciones legales o el desprestigio.

Aunque se redujeron las talas, lamentablemente la deforestación no ha parado. En la finca Venecia, perteneciente a un productor nacional que suministra sus bananos a Chiquita, 50 hectáreas fueron cortadas en este año. El año pasado ya talaron en la misma finca 25 hectáreas.

A pesar de que esos hechos son muy conocidos, no hay actividades de compensación o reparación, aunque en realidad resultaría imposible sustituir un bosque primario o secundario.

  • Paisaje envenenado : El uso de plaguicidas

"Lavamos la ropa impregnada de la sustancia, fuimos a las bananeras a dejar almuerzos y estuvimos en los campos bañados con el químico. Ahora sufrimos ceguera, cáncer, alergias, abortos y algunos de nuestros hijos nacen con deformaciones", describe una mujer afectada por plaguicidas la situación en el campo.21 La actividad bananera es totalmente dependiente del control químico. Hay por lo menos unos 286 diferentes plaguicidas22 (fungicidas, herbicidas, insecticidas y nematicidas) autorizados para el cultivo de banano en Costa Rica, en la mayoría de los casos importados de EE.UU., de Suiza o de Alemania. El valor de todas las importaciones de plaguicidas a Costa Rica crece cada año más. En 1991 Costa Rica pagó en ese concepto US$ 56 millones, en 1994 US$ 84 millones y en 1996 alrededor de US$ 100 millones.23 Estos insumos se constituyen en un 20-30% de los costos totales de la producción de la fruta. Solamente los costos para combatir la Sigatoka negra cuesta por hectárea y año entre US$ 1.000 y 1.200.24 Hasta hoy, no se han desarrollado sistemas de control de plagas alternativas al control químico aunque hay pruebas de que crecen las resistencias por parte de los parásitos, como sucede paulatinamente con el Benomil. Momentáneamente se observa una sustitución por Biternol que ni siquiera es registrado en EE.UU. para ser utilizado allá. Lo mismo pasa con Roun-Up (glifosato) (en vez de Paraquat) que tampoco es registrado en EE.UU.25 DRIMAC: "Intoxicados por organofosforado" La empresa Agroquímica Industrial Rimac, ubicada en Tejar del Guarco, cantón de la provincia de Cartago, ubicada en el centro del país (a unos 20 kilómetros de San José), formula unos 15 productos entre ellos insecticidas, herbicidas y nematicidas (como Terbufós y Carbofurán, ambos altamente tóxicos). Algunas veces ocurren accidentes como derrames (en los últimos tres años, seis veces). Los vecinos que viven cerca de la planta tienen tristes experiencias de intoxicaciones: la primera de las emergencias ocurrió el 6 de abril de 1995, y ocasionó la intoxicación de 29 niños de una escuela cercana a la planta y de 10 adultos con el insecticida-nematicida Terbufós (plaguicida organofosforado); fueron atendidos debido a vómitos, desmayos y otras dolencias en el Hospital Max Peralta de Cartago y, según reportes oficiales de intoxicación, firmados por el Jefe de Emergencias del citado Hospital, todos los casos fueron diagnosticados como "intoxicados por organofosforado".

María Luisa Durán, quien vive a 50 metros de la planta, reporta que constantemente sufren vómitos, dolores de cabeza y malos olores. O la cuarta emergencia: El 3 de mayo de 1996 ocurre un derrame del plaguicida Terbufós dentro de la empresa y que ocasiona que 5 personas debieran ser atendidas en el lugar por el personal paramédico de la Cruz Roja y que dos de ellas fueran trasladadas al Hospital Max Peralta y reportadas por el médico de guardia en ese Centro Médico como intoxicación por plaguicidas organofosforados. Estas personas requirieron ser tratadas con atropina (antídoto empleado en el tratamiento de pacientes intoxicados con organofosforados). El 18 de noviembre 1996, cuando un derrame de Terbufós provocó intoxicaciones a 17 personas, tres de ellas eran miembros del Cuerpo de Bomberos. Sin embargo, según el propietario de la empresa esos accidentes no tuvieron ninguna importancia.

Debido a esas faltas, el Ministerio de Salud ya cerró tres veces la planta; el último cierre fue el 22 de abril 1997. Por medio de recursos de amparo anteriores y algunos mejoramientos, Rimac pudo evitar hasta ahora cada vez que cerraran la planta para siempre. En junio 1997 reinició RIMAC su producción. Los vecinos quieren que Rimac se traslade a otro lugar, donde no viva gente.26 Los plaguicidas aplicados son de alta toxicidad y de uso altamente restringido, como el Benomil y el Paraquat (este último pertenece a la llamada "docena sucia", una lista de los plaguicidas más peligrosos en el mundo). El consumo de pesticidas en la actividad bananera puede llegar hasta 40 kilogramos por hectárea por año, comparado el uso de plaguicidas en los países industrializados que es de sólo 4 kilogramos por hectárea por año. O sea, un trabajador agrícola "consume" por año en Costa Rica 38 kg puro veneno (ingrediente activo), en comparación con los 7 kilogramos de su colega en Guatemala.27

Según estimaciones de la UICN, en 1995 se utilizaron entre 13.872 y 32.640 toneladas de ingrediente activo de los diferentes nematicidas en las bananeras. Aunque se observa una reducción en frecuencia y dosis de la aplicación, en comparación con las cifras de 1990, debido al aumento de las hectáreas en la producción bananera subió la cantidad de los nematicidas aplicados en cinco años. Aparte de cinco toneladas de insecticidas, se utilizaron 714 toneladas del herbicida Glifosato y 714.000 litros de Paraquat (cálculos propios con base en los datos de la UICN). A este elevado consumo de químicos hay que sumar el uso inadecuado: muchos obreros bananeros usan los plaguicidas sin recibir la instrucción debida. Ellos llegan a sufrir hasta el 70 % de las intoxicaciones ocurridas por plaguicidas en Costa Rica. El herbicida Paraquat está registrado como el causante número uno de intoxicaciones, seguido por los nematicidas Carbuforán y Terbufós.28 Cada día se intoxican estadísticamente más de dos trabajadores con un plaguicida; sin embargo, estas cifras son más altas por el simple hecho de que no todos accidentes son reportados. Pese a una reducción de los accidentes con plaguicidas en 1996, en comparación con 1995, de los casos totales (de 989 a 792), casi 64% ocurrieron en los bananales. Pero en estos informes no se reportan las enfermedades crónicas o temporales debido al uso de los venenos, tales como asma, alergias, náuseas, dolores de cabeza, etc. En 1993 murieron dos adolescentes por intoxicaciones de pesticidas.29 Aunque algunas fincas tienen ropa especial para la protección contra los venenos, raras veces es usada, debido a las condiciones climáticas. Hace demasiado calor para ponerse esa ropa. Más frecuentemente, como sucedía antes con las mujeres en las empacadoras, se ponen guantes de goma antes de contactar el agua con la cual lavan los bananos. Esa agua contiene químicos como cloro que daña la piel de las manos de las trabajadores. Sin embargo, tampoco es sano llevar puestos los guantes de goma tantas horas.

Los efectos de los plaguicidas no terminan sobre la planta de banano y sobre el hombre, sino que gran cantidad de residuos son llevados al suelo, a los ríos y luego al mar, afectando a su paso toda forma de vida. Por esto hemos calificado a la producción bananera, en el modelo agroindustrial de monocultivo para la exportación, como un sistema biocida. Uno de los problemas más grandes de contaminación en el bananal se debe a la practica de la fumigación aérea con productos como Benlate, TILT 250 EC y Tridemorf. Esta fumigación alcanza inclusive las casas de los trabajadores, las fuentes de agua y a los propios trabajadores cuando se aplica estando ellos en de la plantación. Para facilitar que las avionetas volaran lo más cerca posible sobre las copas de las plantas, extinguieron cada árbol y cada arbusto al borde de las plantaciones que fuera más largo que las plantas de banano. El Foro Emaús posee fotos que enseñan cómo una avioneta fumiga sobre una cancha donde algunos trabajadores juegan un partido de fútbol, y otra donde una avioneta fumiga una carretera pública en la cual se encuentran en ese momento un ciclista y un autobús del transporte público. La contaminación de fuentes de agua con Clorotalonil fue demostrada en un estudio llevado a cabo en el Valle de la Estrella (Area de producción de la Standard Fruit Company, Dole ) por la Asociación para la Defensa de las Cuencas Hidrográficas y la Fundación Guilombé. Este caso fue conocido internacionalmente ante el Tribunal Internacional de Aguas, con sede en Holanda, donde se sancionó a la Standard Fruit.30

 

  • ¿Turismo ecológico?

Como nos cuentan algunos turistas alemanas, dormían en Sarapiquí en un hotel de turismo ecológico cuando se despertaron a las 5.30 a.m. por el ruido de una avioneta que fumigaba la plantación bananera al lado del hotel. Pasó por el hotel cada 10 minutos hasta las ocho de la mañana. Nadie sabe cuál es la carga por las fumigaciones anteriores en el hotel, y tampoco cómo es la carga cerca de las playas en otros lugares. Pero lo cierto es que esos turistas no van a volver a esa región.

De acuerdo con la Academia Real de Suecia, hay mucha pérdida de agroquímicos (como los fungicidas) durante la fumigación aérea: un 15% se desplaza debido al viento y riega el terreno fuera de la plantación; un 40% cae en el suelo en vez de fumigar las hojas, y 35% se va de las hojas con las lluvias.31

  • Desechos solidos

En las plantaciones se encuentran sobre todo dos diferentes tipos de desechos sólidos. En primer término, los restos de la parte orgánica que es imposible compostar por las grandes cantidades existentes. Aunque se alimenta chanchos con los bananos de desecho, se trata de producir papel de banano32 o de procesar puré de banano, no se logra encontrar una solución que satisfaga. Quedan siempre cantidades enormes. Muchas veces se las tiran a las orillas de las fincas bananeras o a las orillas de los ríos, donde constituyen un peligro para el medio ambiente. Según estimaciones de la UICN, se produjo en 1995 como basura 283.217 toneladas métricas de pinzotes, 225.525 toneladas métricas de banano de rechazo; en 1990 esas cantidades eran 152.798 toneladas y 121.672, respectivamente.33 En segundo término, hay basura tóxica como las bolsas plásticas, envases de pesticidas, las aguas negras provenientes de las plantas empacadoras, hilos plásticos con los cuales se fijan las plantas de banano. Si bien hay iniciativas para recolectar las bolsas plásticas para reciclarlas, solamente sale un producto de la calidad inferior; no sirve para una solución verdadera. Aunque hay algunos envases retornables, sigue el envenenamiento del medio ambiente, de los animales y de los seres humanos.

Según estimaciones de la UICN había en 1995 4.510 toneladas métricas de bolsas tóxicas y de mecate polietilleno 4.832 toneladas métricas. Las cifras del año 1990 eran 2.433 y 2.507, respectivamente. Por el aumento del área de producción no hay una reducción en la cantidad total de la basura proveniente de la producción, aunque trataron de reclizar y algunos esfuerzos para lograr su disminución.

MUNDIMAR: Olores nauseabundos, desechos y aguas negras. La empresa MUNDIMAR, ubicada en Guápiles, Limón, subsidiaria de la Chiquita Brands Co., es productora y exportadora de puré de banano. En la planta procesan banano de desecho, que ayuda reducir el problema de los desechos sólidos, y bananos orgánicos. El grupo "Comité Ambiental El Molino" de los vecinos, que viven cerca de la planta, denuncia diferentes problemas: 1) hay nauseabundos olores provenientes de los desechos sólidos (como los miles de cáscaras de banano) y de las lagunas en las cuales la empresa "limpia" las aguas negras que contaminan el aire, especialmente en las noches; niños y adultos tienen dificultades para dormir o comer en vista de los fuertes olores; ya algunos niños empiezan a encerrarse en las noches para huir de los olores. Sin embargo, por la manera simple de construcción de las casas, eso no funciona; 2) de la planta salen aguas negras malolientes, turbias y verdosas por el Río Molino y tres quebradas; esas quebradas atraviesan detrás de la empresa varias fincas ganaderas productoras de leche, cuyo ganado tiene como fuente de suministro de agua esas quebradas; por la contaminación, ya no puede nadar la gente en el río; 3) el 17 de setiembre hubo un accidente dentro de la planta y aparecieron miles de peces muertos sobre una de esas quebradas, cuyas aguas tenían un fuerte olor a amoníaco; 4) en el ambiente hay miles de cáscaras, las cuales quedan después del procesamiento de puré; no sólo despiden mal olor, sino que también atraen miles de moscas y mosquitos, que generan problemas higiénicos.

Pese a las muchas denuncias hechas por el Comité Ambiental y la Defensoría de los Habitantes, MUNDIMAR no aporta nada para la solución fundamental que sería el reciclaje de las aguas negras. Las entidades estatales tampoco reaccionan.34 Aún más, Mundimar recibe miles de dólares como fomento en favor de la exportación de parte del estado. En forma del pago de los Certificados de Abono Tributario (CAT) el Gobierno le regaló a Mundimar en 1995 US$ 830.000 y en 1996 hasta US$1,05 millones.35

El día del 24 de junio otra vez murieron cientos peces por un derrame de amoníaco.

 

  • Rios y fuentes de agua

La Ley Forestal de Costa Rica protege diez metros de la orilla de cada río; sin embargo, los ríos son afectados por la tala de árboles en sus orillas y por el elevado uso de plaguicidas. La vegetación que provee de protección a las orillas es eliminada y con las fuertes lluvias aumenta la erosión y el lavado de suelo hacia el mar. Además, gran cantidad de peces dependen de frutos para su alimentación; al ser eliminados los árboles, los peces también desaparecen. Y, por supuesto, porque no aguantan más los pesticidas. Eso significa un empeoramiento en la alimentación de la gente.

La dirección de los cauces de los ríos fue variada en muchas ocasiones y se drenaron lagunas y humedales. Hoy los ríos de las zonas bananeras recogen los residuos de plaguicidas, aguas negras que contienen cloro del lavamiento en las empacadoras, sedimentos y plásticos de la producción bananera. La muerte masiva de peces se puede relacionar con el uso de los plaguicidas, como denunció en mayo 1996 el Sindicato SITRAP en el caso de la Finca Catalina, Siquirres, donde había una gran matanza de peces, o como enseñan los casos en los cuales murieron tortugas debido a las bolsas plásticas que se encontraron en sus estómagos.

Como comprobaron algunos estudios, en ciertos pozos se encuentran plaguicidas; por eso el agua ya no es potable, como sucede con las fuentes que reciben Chlorothalonil.36 Pero, porque no hay otras fuentes la gente sigue tomándola. Además, existen bastantes índices de que ha subido la contaminación de los ríos de la región significativamente por la aplicación de los plaguicidas.37

Mucha gente no tienen acceso a agua potable en su casa; por eso utilizan los ríos para bañarse y para lavar la ropa, que a veces está contaminada por plaguicidas. Esa gente pone en peligro su salud por las aguas sucias de los ríos.

 

  • Suelos afectados

Debido a las necesidades de la fruta de banano, las plantaciones bananeras se encuentran en los suelos más fértiles de las tierras de Costa Rica. Por los sistemas de uso intensivo y a la ausencia de sistemas para evitar la erosión (falta de una cobertura vegetal en las plantaciones o falta de la vegetación a las orillas de los ríos), estos suelos se deterioran y pierden su fertilidad natural debido a que las plantas de banano sacan cantidades enormes. Otro factor de pérdida de fertilidad es la acumulación de residuos de plaguicidas y metales, por ejemplo el cobre, como sucede cuando se aplican grandes cantidades de sulfato de cobre38 para el control de hongos. Por el uso masivo de los plaguicidas a largo plazo, los suelos se compactan porque desaparecen los animalitos y los microorganismos en el suelo, los cuales cumplen con la tarea de mullir la tierra. Por tal causa no se filtra la lluvia y tiene que desaguarse superficialmente, lo que provoca, igual que en el caso de las inundaciones, el peligro de la erosión. Aunque las compañías agregan toneladas de fertilizantes a los suelos, por el mal manejo de los suelos y con la creciente pérdida de la fertilidad natural, cada año la producción es más cara, y por eso las compañías empiezan a buscar nuevos suelos para continuar con una alta productividad de bananos por hectárea. Lo que significa una nueva expansión, como pasó en los inicios de los años noventa cuando se extendieron las plantaciones bananeras (en cinco años) de 23.000 a 52.000 hectáreas en 1993.39 Al no existir control de la erosión, las fuertes lluvias tropicales arrastran los sedimentos hacia los ríos y luego hacia el mar, afectando otros ecosistemas como los arrecifes de coral. Es conocido el caso de Cahuita, donde por medio de fotografías aéreas se demostró que el sedimento que llega al coral proviene de los terrenos que se erosionan sembrados por Standard Fruit (Dole).40 La existencia de residuos de plaguicidas como Paraquat se demostró en la zona de Guápiles, Limón, Costa Rica.

Para el crecimiento los bananos necesitan varios elementos químicos del suelo. Las cantidades de elementos extraídos por tonelada de fruta exportada son aproximadamente los siguientes (en kg/ha/año): 58 de sodio (N), 8 de fosforo (P), 44 de potasio (K), 1120 de calcio (Ca) y 471 de magnesio (Mg). Pero en un caso concreto los fertilizantes aplicados sumaron 507 N, 41 P, 610 K y 414 de Ca, divididos en 10 ciclos. Y resultó que por el desbalance del suelo se encontraron muchos de esos elementos en un río cercano, donde la vida acuática cambió negativamente.41

La producción de banano para la exportación cubrió unos 52.100 hectáreas en 1996. La expansión de los bananales generó, aparte de la deforestación, un cambio en el uso de los suelos, en perjuicio de los pequeños productores de otros alimentos a los cuales, por ejemplo, se negaron a continuar dando créditos por parte de los bancos estatales. La concentración de la producción bananera se encuentra con 49.200 hectáreas en la Zona Atlántica. Sólo un 6% de la producción bananera se encuentra en el Pacífico. Como se ha dicho, por lo general la producción necesita de suelos muy fértiles, lo cual significa que esta tierra utilizada en la producción de banano hace falta para la producción de productos alimentarios como arroz o frijoles, productos que hoy en día deben ser importados. Además, la producción bananera a manera de monocultivo genera otros problemas, como la acumulación de plaguicidas y fertilizantes. Además, se constata que dentro de los suelos de las plantaciones bananeras se encuentran tantas bolsas plásticas y cuerdas de plástico que ya no se puede sacarlos sin dañar las capas del suelo. ¿Que va a pasar si algún día se quiere dedicar esos suelos a otro uso? No parece posible sembrar otros cultivos en esos suelos después de los tiempos de cultivo de banano.

Si se suman todos los terrenos del área de turismo, de las propiedades privadas, de instalaciones industriales y de las tierras cultivadas que pertenecen a extranjeros, se ve que la producción bananera aporta también con fuerza a la tendencia de aumento de la tierra que ya no es costarricense.

 

  • Cambio del clima global

Una producción responsable de banano tendría que tratar de reducir los impactos que aumentan las probabilidades de un cambio del clima mundial hacia el calentamiento, como consecuencia de la expulsión de dióxido de carbono, que inevitablemente sucede en los procesos de la producción de energía (con excepción de la fuerza hidráulica u otros como la eólica y la solar). Tomando en cuenta que económicamente no hay una sustitución para la exportación de bananos para un país como Costa Rica, esa producción debería ocurrir bajo condiciones lo menos dañinas posibles. La causa física del calentamiento del clima no es solo por la tala de los bosques, que eran un depósito de dióxido de carbono y un productor de oxígeno, sino también por el consumo innecesario de materias primas, que están limitadas en el mundo, y de los recursos en la producción industrial de bananos. Ya se lograría mucho si se eliminara el persistente consumo de los agroquímicos, cuya producción necesita excesiva energía, las bolsas plásticas que deben proteger tóxicamente los bananos ("preservativos tóxicos") y la utilización de avionetas de la fumigación aérea. Además, seria deseable que el Estado instale de nuevo la línea de trenes porque hoy se transportan 105.000.000 cajas por año en furgones de contenedores en los que caben 2.000 cajas. Debido a la tala de árboles y el consumo de energía para la producción de cartón en que se transportan los bananos, habría que buscar soluciones para la sustitución de las cajas de cartón, que son usadas una sola vez para el transporte de frutas.

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4. PRODUCCION Y COMERCIO

Hay dos grandes bloques de compradores de los bananos ticos: Unión Europea compra alrededor del 52% y los EE.UU. cerca del 47%.42 Mientras las ventas totales tenían en 1995 un valor de US$ 693,66 millones, cayeron en 1996 a unos US$ 575,9 millones, de los cuales el Gobierno de Costa Rica cobró en 1995 US$ 44,333 millones por el impuesto de exportación (que es solamente 6,4% del valor total). Los exportadores más grandes son Standard Fruit (30%), BANDECO (22%) y COBAL (17%). Aunque el Estado gana un poco más por los impuestos de los salarios, etc., hay que señalar que la mayoría de la ganancia hecho por la exportación se queda en manos de las empresas. Y como parte de la estrategia de fomentar la producción de banano por parte del gobierno, las empresas bananeras no necesitan pagar impuestos para cualquier tipo de importación, como plaguicidas.43

Los bananos de exportación crecen en los suelos de 187 fincas, las cuales cubren 52.166 hectáreas (1% del tamaño de Costa Rica). Un 48 % pertenece a fincas de las comercializadores y 52% a productores independientes, que dependen de la venta a las comercializadoras. Como enseña el ejemplo de Standard Fruit, ella ejerce una gran presión sobre los productores nacionales, a quienes la Standard compra un 55% de sus exportaciones. Cuando quiso, les pagó no más de US$ 5,20 a las nacionales por una caja. Antes pagaba US$ 6; también era así el contrato entre la Standard y los productores nacionales, lo cual fue cambiado por la multinacional arbitrariamente.44 Por la coerción sufrida para producir muy barato, las empresas nacionales no gastan tanto dinero en el mantenimiento del medio ambiente o en salarios justos.

A la Zona Atlántica corresponden 49.200 ha (Pococí, con 12.547 ha, y Matina, con 9.376 ha, son las mayores regiones) y a la Zona del Pacífico 2.900 ha. Una finca tiene como promedio una extensión de 279 hectáreas y el rendimiento por hectárea y año es 2.149 (en 1996: 2.164) cajas/hectárea/año 1995 (varía entre 275 y 3.455 cajas). Las fincas más grandes son Valle de Estrella (Standard Fruit) con 2.261 ha y Río Frío (Standard Fruit) con 1.487 ha (promedio 279 ha).45 Se cuenta con 1.600 a 2.000 plantas (Cavendish) por hectárea. En comparación con los datos de 1990, en 1995 creció el área productiva por 46%, mientras la productividad en número de cajas decreció en un 29%46, aunque se utilizaron similares cantidades de fertilizantes y plaguicidas. A finales de 1996 disminuyó le área productiva, debido a una reducción de las exportaciones, en 2.975 hectáreas.47

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5. NO ES NI ECO NI O.K.

En cooperación entre la Fundación Ambio, que tiene un vínculo muy estrecho con la organización estadounidense Rainforest Alliance, y la Chiquita Brands, se ha iniciado un proyecto que se llama "Eco-O.K." que pretende producir bananos más ecológicamente o, como sugirieron anuncios hechos en Alemania en favor de estos bananos "naturales", de las plantaciones sale agua pura. En Costa Rica, todas las plantaciones de Chiquita traen este sello. En cambio, los proveedores nacionales que suministran sus bananos a Chiquita no tienen una producción sellada. Sin embargo, Chiquita comercializa estos bananos producidos de una manera muy diferente bajo la misma marca.

Aunque hay algunos avances, por ejemplo, la recolección parcial de bolsas plásticas o, como dice la Fundación Ambio, la reducción cierta del uso de agroquímicos, hay que señalar que, por diversas razones, no nos parece una producción favorable:

  • La producción se realiza en monocultivo, en grandes entidades, que causan la necesidad de utilizar agroquímicos.
  • Sigue la fumigación aérea, que pone en peligro el medio ambiente, animales y seres humanos.
  • Sigue la contaminación de los ríos por las aguas negras que contienen cloro.
  • Sigue la utilización de bolsas plásticas que contienen tóxicos.
  • Sigue el uso de fertilizantes artificiales.
  • No hay estabilidad laboral.
  • No hay libertad sindical.

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6. ¿Y EL GOBIERNO DE COSTA RICA?

No solo porque algunos miembros del Gobierno y de la Asamblea Legislativa son bananeros, sino también por los beneficios que conllevan la ganancia de divisas en dólares y los puestos de trabajo, el Estado depende en buena medida de la producción bananera y su exportación. En vista de las deudas interna y externa y de los gastos del Estado, la dependencia del Estado de los ingresos por medio del comercio exterior y el turismo es realmente enorme. En 1996 los bananos ocuparon, con unos US$ 580 millones, el tercer puesto entre los productos más importantes para conseguir dólares. Solamente los beneficios del turismo y la exportación de los productos textiles superaron esos ingresos bananeros.48

Como mencionamos antes, desde 1985 los gobiernos de Costa Rica han fomentado la exportación bananera. Mediante diversas medidas ellos tratan de minimizar los costos de la producción para ser competitivos en el comercio internacional: la importación de insumos para la producción bananera sin impuestos y aranceles, la disminución del impuesto por caja exportada de US$ 0,50 a US$ 0,30 en julio de 199549, la introducción de un proyecto de ley para vender con descuento la cartera bananera de la zona sur a costa de los bancos estatales50, la debilitación del poder51 de los muelles (y sus sindicatos) por el aumento de la competencia entre las diferentes empresas mediante la privatización al costo de las condiciones laborales y sociales de los trabajadores, la debilitación de los sindicatos bananeros por cambios en las leyes y por la práctica de combatirlos (como pasó en la huelga de Geest), pero también por la aceptación de violaciones a las leyes nacionales (por ejemplo a la Ley Forestal52) y a convenciones internacionales.53 Sin duda, esas tendencias no se limitan al caso de la producción bananera.54

El Gobierno actual no actúa como prevén las leyes nacionales. Por eso fue necesario que los Sindicatos Bananeros hayan tenido que presentar un recurso de amparo contra el Ministerio de Trabajo por la violación al artículo 27 de la Constitución, porque no hizo lo necesario para resolver las denuncias anteriores de los Sindicatos en dos meses. Hay 60 casos pendientes, en los cuales se supone que hay despedidas de trabajadores bananeros solamente por ser sindicalistas.

Criticamos que al gobierno le interesa más el dinero que el desarrollo social y ambiental, en el sentido de la diferencia existente entre oikos y crematistica.55 Para hablar del aporte de las bananeras a la economía de la comunidad nacional, es preciso considerar su efecto sobre los diversos recursos como son la tierra, el agua, el aire, la cultura y el bien social de todos los miembros, los migrantes incluidos, de nuestro oikos a largo plazo. Una verdadera "oiconomía" no permitiría la contaminación de aguas, la esterilización de trabajadores, o la desintegración social como efectos del manejo de los recursos de nuestro "hogar".

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7. EL FORO EMAUS Y SUS PROPUESTAS

Las múltiples y graves problemas causados por la expansión bananera en los años ochenta llevaron a que la Iglesia Católica de Limón emitiera el 25 de diciembre de 1989 la Carta Pastoral denominada: "La expansión bananera incontrolada"56, para denunciar públicamente intolerable la situación. Hubo reacciones muy dispersas; por un lado el Gobierno y las empresas criticaron fuertemente el contenido de esa mensaje de preocupaciónes y críticas, pero por otro lado empezaron varias organizaciones e instituciones de un espectro muy diverso como las iglesias, los sindicatos, organizaciones ambientales, grupos de base y de formación laboral, campesinos organizados y otros entes una serie de reuniones, encuentros, investigaciones, publicaciones, talleres, charlas y foros nacionales e internacionales. Finalmente, fundaron en julio de 1992 el FORO EMAUS57, para defender en una red solidaria los derechos humanos y ambientales en la producción bananera, con una perspectiva global y coordinada, a nivel nacional e internacional. En setiembre del mismo año el Foro Emaús realizó una gran marcha por las calles de San José protestando por los daños sociales y ambientales de la expansión bananera. Participaron trabajadoras y trabajadores, sacerdotes, sindicalistas, estudiantes, campesinas y campesinos, ambientalistas, todo el mundo, pidiendo por el alto a la expansión. El país se dio cuenta, de ese modo, que estaba pasando en las regiones del Atlántico. Por varias razones, en 1994 terminó la expansión destructiva.

Pero las tareas del Foro Emaús no han terminado, porque la producción sigue dañando al medio ambiente y a los seres humanos. Y el apoyo nacional e internacional ha crecido, como por ejemplo, por la fundación de la red "EUROBAN" de muchas organizaciones solidarias europeas. Además, se ha establecidos los contactos con organizaciones de Estados Unidos.

 

Los objetivos de Foro Emaús son los siguientes:

EN ECOLOGIA:

  • Apoyar los esfuerzos de fomento de una producción de banano orgánico.
  • Investigar, informar y denunciar los atropellos y violaciones del ambiente en la producción bananera.
  • Desarrollar y participar en programas de formación y concientización, en las comunidades bananeras, sobre temas ambientales en esa producción.

 

EN DERECHOS HUMANOS

  • Apoyar el trabajo que realizan los sindicatos en las plantaciones bananeras, en especial su lucha por la libertad de organización.
  • Investigar y denunciar los atropellos que se cometen en las plantaciones
  • bananeras con los trabajadores y las trabajadoras, indígenas y campesinos, hombres y mujeres.
  • Acompañar social y legalmente a los migrantes nicaraguenses y a los indígenas costarricenses y panameños en la lucha por defender sus derechos. Asimismo, realizar acciones que sensibilicen a la sociedad costarricense en torno a esta problemática.
  • Preparar publicaciones sobre diferentes temas relacionados con la vida de las trabajadoras y trabajadores bananeros.

 

EN COORDINACION

  • Servir como una instancia de análisis, coordinación y reflexión sobre la problemática bananera.
  • Desarrollar diferentes acciones con organizaciones nacionales e internacionales, en la búsqueda del respeto por la ecología y los derechos humanos relacionados con la producción bananera.
  • Apoyar los esfuerzos de organizaciones nacionales e internacionales en la búsqueda de un mercado más justo para la producción bananera.

Hay muchas demandas y propuestas singulares. En estos meses el Foro va a publicar su propuestas de normas mínimas de la producción bananera. Aquí solamente queremos destacar las grandes líneas, tales como:

  • Abolición de las Listas Negras y realización de la libertad sindical.
  • Cumplimiento de las leyes nacionales y convenios internacionales por parte del Gobierno y de las empresas.
  • Respeto a los estándares mínimos en la producción bananera.
  • Transformación paulatina de la producción industrial de banano hacia una producción socialmente justa y con respeto al medio ambiente.

 

 

  • La producción orgánica

En Costa Rica ya hay una producción alternativa, socialmente justa y ecológicamente sana. Los pequeños productores y los indígenas tienen experiencias en la agricultura orgánica desde hace mucho tiempo. Ellos conocen, por ejemplo, más de 200 plantas que sirven como plaguicidas naturales y protegen a las plantas sin causar daños. Una producción orgánica no es solamente producir sin químicos, sino respetar lo que nos enseña con mucha paciencia la naturaleza, en la cual no hay monocultivos, sino una combinación sabia de plantas diferentes. En Costa Rica se llaman los huertos tropicales.

Lamentablemente, las cuotas en Europa en favor de la producción dañina, las licencias de exportación otorgadas por el Gobierno costarricense y el monopolio en el transporte por las transnacionales impiden que esas alternativas puedan entrar en dimensiones más importantes en un comercio justo internacional.

Pero lo más importante nos parece que el Gobierno y las empresas bananeras aceptan que realmente hay una problemática bananera, para que todas y todos juntos podamos trabajar en las soluciones. Adicionalmente, habrá que iniciar un proceso internacional que incluya a los países productores y a los países de los consumidores.

Juntos seguimos trabajando.

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8. REFERENCIAS

1 Informe de Avance Período Enero 1997 - Marzo 1997 y Abril - Junio 1997: Proyecto Piloto "Prevención del Trabajo Infantil en las Bananeras. Cantones de Siquirres y Matina", DNI, julio 1997.

2 La Nación, 23-3-1997.

3 Por descuido estatal no hay cifras científicas, solamente estimaciones de las personas que trabajan profesionalmente en este sector de la educación o de la medicina.

4 La Nación, 3-6-1997.

5 Semanario Universidad, 30-8-1996.

6"Obreros, pesticidas, salud y relaciones de fuerza en los bananales del Caribe costarricense", Eduardo Mora, Ambien-Tico 8/9 1995, p 12-27.

7 QUEJA CONTRA EL GOBIERNO DE COSTA RICA POR LA VIOLACID3N A LA LIBERTAD SINDICAL E INTERFERENCIA DE LAS ASOCIACIONES SINDICALISTAS EN ASUNTOS SINDICALES Y NEGOCIACID3N COLECTIVA. Caso concreto de la Plantación Bananera de Sarapiquí, Coordinadora de los Sindicatos Bananeros, 3/95, 270 p.- DENUNCIA POR LA PERSECUCID3N SINDICAL DE SITAGAH CONTRA EL GOBIERNO DE COSTA RICA, CASO 1781, OIT, Coordinadora de los Sindicatos Bananeros, 7/95, 300 p.- AMPLIACID3N DE DENUNCIA POR LA PERSECUCID3N SINDICAL DE SITRAGAH CONTRA EL GOBIERNO DE COSTA RICA, CASO 1781, OIT, Coordinadora de los Sindicatos Bananeros, 6/96, 100 p.

8 Actualmente (abril 1997) los Sindicatos Bananeros persiguen diferentes denuncias en varios juicios, como por ejemplo por el despido de 5 trabajadores por actividades sindicales por parte de la Finca Oropel; por la disminución del salario por ser sindicalista contra la Finca Oropel; por el despido de una mujer embarazada (y sindicalista) contra la Bananera Guapinal; por no pagar la cuota sindical de los trabajadores sindicales por la Compañía Bananera Las Gacelas; por la violación de la protección del fuero sindical contra la Compañía Bananera Deba o por la falta de otorgamiento de orden de atención medica contra la Finca El Roble. A veces esas denuncias son exitosas, como mostró el ejemplo de la queja por la desafiliación forzada del sindicato de 15 trabajadores (con sentencia en enero 1995, Sala Constitucional, No. 0521-95) contra la empresa Finca Agroindustrial Paquare.

9 "El Nemagón en el banquillo: acusan los bananeros", Raquel Fernández, Envío-UCA 157, marzo 1995, p 17-22.

10 La Nación, 19-7-97, 2-2-97.

11 Aunque la exportación bananera genera más divisas que la exportación de naranjas (valor 1995: US$ 12,8 millones), particularmente esas ganancias son de las empresas, no del Estado; la producción de cítricos genera más empleo. En 25.000 hectáreas trabajan 100.000 personas. Aunque esa producción tiene también sus impactos en el medio ambiente y las personas. La Prensa Libre, 1-7-1997.

12 "Obreros, pesticidas, salud y relaciones de fuerza en los bananales del Caribe costarricense", Eduardo Mora, Ambien-Tico 8/9 1995, p 12-27.

13 La República, 6-2-97.

14 Carta de la empresa, firmada por el Director Administrativo Financiero Regional con fecha del 11 de junio 1997, a un trabajador.

15 LA III. REUNIÓN DE TRABAJO DE LOS SINDICATOS BANANEROS DE AMC9RICA LATINA, Coordinadora de los Sindicatos Bananeros, 8/96.

16 Doris Calvo, SITRAP, "Ahí dejamos la vida", SIN BARRERAS, CONAO 4, 8/9 1996

17 The Tico Times, 27-6-19970D18 Según el "Proyecto Inventario Nacional de Fuentes y Sumidores de Gases con Efecto de Invernadero en Costa Rica, 1995", MINAE. En este informe consta que redujeron en Costa Rica el bosque entre 1979 y 1992 en unas 728.000 hectáreas.

19 UICN, p 10.

20 La Nación, 24-1-97.

21 La Prensa Libre, 27-6-97.0D

22 Plaguicidas y Salud en las bananeras de Costa Rica, Jorge Norman Jiménez, ASEPROLA, 1995, p 6-32.

23 Introducción a los Plaguicidas, Jaime E. García, UNED, abril 1997, p 249. La última cifra es estimada por J.E.García.

24 Ruta Bananera 4/5, 1996, p 5.

25 UICN, "Diagnóstico ambiental de la actividad bananera en Sarapiquí, Tortuguero y Talamanca, Costa Rica, 1990 - 1992 (con actualizaciones parciales a 1996)", 1997, p 52.

26 La Nación 16--11-96, 18-11-96, 19-11-96, 25-1-97, 29-1-97, 24-4-97.

27 La Nación, 24-2-97.

28 Reporte Oficial sobre Intoxicaciones con Plaaguicidas 1996, Ministerio de Salud, 1997.

29 La Nación, 5-12-93.

30 "Ambiente - ¿Legalidad o violación en Costa Rica", Fundación Guilombé, 1993, p 149-189.

31 Evaluating and Managing the Environmental Impact of Banana Production in Costa Rica, C.Hernández/W.Scott, Ambio, Royal Swedish Academy of Sciences, vol no. 3, 1996, citado de:Bananen-Dokumentation, Maz Havelaar Stiftung, 1997, p 17.

32 Las pinzotes contiene 3% de fibra, de la cual se puede producir papel. Hay dos diferentes plantas proyectadas en la Región de Guapiles, las cuales van procesar diariamente varias toneladas de pinzote (La Nación, 4-2-97; La Prensa Libre, 7-2-97), pero eso significa extraer completamente sustancias que se podría devolver al suelo por medio de compostaje.

33 UICN, p 43.

34 Semanario Universidad, 1-11-96; La Nación, 4-11-96; Al Día, 13-1-97; Semanario Universidad, 14-2-97; El Guapileño, febrero 1997.

35 Rumbo, 24-2-1997, p 16-17.

36 Claim against the Standard Fruit Company, Estrella Valley, Limón, 1991, Association for the Protection of Hydrographic River Basins of Costa Rica, and for Clean Water, Costa Rica (documentos de International Water Tribunal, Amsterdam, Holanda, 1992).

37 UICN, p 77.

38 "Long term losses from accumulation of Pesticides residues: a Case of persistent copper toxicity in soils of Costa Rica", Lori Ann Thrupp, Geoforum, Vol. 22, 1991, p 1-15.

39 Informe anual de Estadísticas de Exportación de Banano 1995, CORBANA, 1995.

40 Semanario Universidad, 22-3-91.

41 UICN, p 76.

42 Las compañías bananeras vendieron en 1995 a la Unión Europea 58.869.259 cajas a 18,14 kg (3D52,52%) y a los EE.UU. 53.129.290 cajas (47,5%) de un valor de 693,66 millones de US$ (1996: alrededor de 575,9 millones US$ por la venta de 106.000 cajas), de los cuales el Gobierno de Costa Rica cobró 44,333 millones US$ por el impuesto de exportación (3D solamente 6,4% del valor total).

43 Ley CORBANA de 1990.

44 La República, 5-12-97.

45 Informe Corbana.

46 UICN, p 1.

47 La Prensa Libre, 10-4-97.

48 Los resultados para 1996 (1995): Textiles 695 (697) millones US$, Turismo 653 (633), Banano 578 (635). Exportaciones de Costa Rica 1996, PROCOMER, p 16 (datos sin Turismo).

49 La Nación, 22-8-95.

50 La Nación, 12-6-97, 13-6-97, 25-6-97.

51 En el caso de un paro de trabajo por los trabajadores muelleros, eso cuesta a cada empresa comercializadora por día unos US$ 50.000 por cada buque que no puede salir del puerto. La Nación, 7-5-97.

52 Talas incontroladas e ilegales durante la expansión bananera o, de forma que no haya una obligación para las empresas bananeras de sembrar de nuevo árboles en las orillas de los ríos.

53 "Durante varios años el Gobierno de Costa Rica ha sido sujeto de diversas gestiones ante los órganos de control de la Organización Internacional del Trabajo. (...) En todo caso, el Comité de Libertad Sindical de la O.I.T. ha conocido hasta ahora bastantes gestiones relativas a Costa Rica, y en el marco de tales gestiones sindicales se han emitido importantes resoluciones. Entre otras, cabe citar las que corresponden a los Casos Num. 1304, 1487 y recientemente las resoluciones contenidas en el Informe 305 del Comité de Libertad Sindical (noviembre de 1996) relativo a los Casos 1678, 1781,

1868, 1875 y 1879." Mario Blanco Vado, Libertad sindical y condiciones de trabajo en la agricultura del banano, estudio 1997, p 2.

54 "OIT condena a Costa Rica - Persecución sindical en Fertica", La Prensa Libre, 19-12-96.

55 Oikos, que significa hogar en griego, es la raíz de donde se deriva nuestra palabra "economía". Crematística es una palabra que puede definirse como una rama de la economía política que tiene que ver con el manejo de la propiedad y la riqueza, con el fin de maximizar a corto plazo el valor de intercambio monetario para el dueño. "Oikonomia", por el contrario, es el manejo de los recursos del hogar con el fin de aumentar su valor a largo plazo para todos los miembros del hogar. Si ampliáramos lo que entendemos por hogar para incluir la comunidad más amplia de la tierra que nos sustenta, los valores compartidos, los recursos, las instituciones, el idioma y la historia, entonces tendríamos una buena definición de una economía de la comunidad.

56 Carta Pastoral del Obispo y Presbíteros del Vicario Apostólico de Limón. A Todas las Comunidades de Nuestra Iglesia Particular. A las Autoridades y a Toda Persona de Buena Fe. 25-12-1989.

57 Los miembros actuales son:0DAsociación para el Bienestar Ambiental de Sarapiquí (ABAS), Asociación Ecologista Costarricense (AECO-AT), Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP), Asociación Pro Desarrollo y Ecología (APDE), Asociación Servicios de Promoción Laboral (ASEPROLA), Centro Teológico Bautista, Caribe (CTB), Corporación Educativa para el Desarrollo Costarricense (CEDECO), Comité de Defensa de los Cerros de Escazú (CODECE), Comité Ambiental El Molino, Guápiles, Comité Ambiental Sitio de Mata, Turrialba, Coordinadora de Organismos No-Gubernamentales con Proyectos Alternativos de Desarrollo (COPROALDE), Coordinadora de Sindicatos Bananeros (CoSiBa), El Productor, Fondo de Microproyectos (FOMIC), Fundación Guilombé, Fundación Nairí, Iglesia Luterana Costarricense (ILCO), Pastoral Social de la Parroquia de Río Frío, Pastoral Social de la Diócesis de Limón, Pastoral Valoración y Promoción de la Mujer de la Diócesis de Limón, Sindicatos de Trabajadores de la Universidad Nacional (SITUN), Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL), Unión de Empleados de la Caja y la Seguridad Social (UNDECA).

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9. BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA

- From Tropical Forest to Banana Production, Fundación Guilombé, junio 1991.- Diagnóstico sobre el Uso e Impacto de los Plaguicidas Utilizados en la Zona Bananera Colindante con el Río Estrella, Limón, Costa Rica, PPUNA, octubre 1991.

- Sterilization of Workers From Pesticide Exposure: The Causes And Consequences of DBCP-Induced Damage in Costa Rica and Beyond, Lori Ann Thrupp, 1991.

- Memoria Foro: La Expansión Bananera Incontrolada en Limón y Sarapiquí, 13 y 14 de junio de 1992.

- La Actividad Bananera en la Región Atlántica: Efectos y Percepción Social, Fundación Guilombé, marzo 1992.

- Las Aventuras de Chamik, en tres volúmenes, Fundación Guilombé, 1993.

- La Plantación Bananera en el Paraíso de las Mil Maravillas, Fundación Guilombé, s.a.- II Conferencia de Trabajadores Bananeros, CoSiBa, Mayo 1994.

- Environmental Impact of Pesticide Use in a Tropical Aquatic Ecosystem. Case Study in a Banana Plantation in Costa Rica, PPUNA, julio 1994.

- Banano, Etnia y Lucha Social en Centro América, Philippe Bourgois, 1994.

- Importación, Formulación y Uso de Plaguicidas en Costa Rica, Período 1992-1993, PPUNA, mayo 1995.

- Musa Transnacionalis: Apreciación de la cultura bananera en el Caribe Costarricense, Foro Emaús, marzo 1995.

- ¡Cuidado con los Plaguicidas!, ASEPROLA, ASOTRAMA, COSIBA, 1995.

- Paraquat Exposure of Knapsack Spray Operators on Banana Plantations in Costa Rica, PPUNA, 1996.

- Diagnóstico de la Situación de los Migrantes en la Diócesis de Limón, Costa Rica, Pastoral Social de Limón, octubre 1996.

- APPTA y ABACO. Dos Experiencias de Producción de Banano y Cacao Orgánico en la Zona de Talamanca, Foro Emaús, noviembre 1996.

- Voz de Manatí, Boletines de Foro Emaús, desde 1992.

 


Muchas gracias por su interés. Esperamos que hayamos logrado ampliar agrandar el conocimiento sobre la problemática bananera, en sus principales aspectos.

El Foro Emaús aspira a ser un espacio de reflexión, análisis y coordinación de diferentes esfuerzos frente a la problemática bananera. Por tal motivo, invitamos a aquellas organizaciones y personas interesadas para que nos unamos en esta lucha.

Si desea más información o quiere contactarnos, puede visitarnos en la sede del Foro Emaús en Siquirres - Limón, junto a la oficina de Pastoral Social de la Iglesia Católica, o llamarnos al telefax 768 82 76.

También puede escribirnos al Apartado 106, Siquirres - Limón, Costa Rica o al correo electrónico:

mailto:foremaus@sol.racsa.co.cr.

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